Una novedad muy importante en el Proyecto Ecuador 2005 es que por primera vez participa una famila al completo: Ignacio Duch, Sonsoles Ceballos y Carla y Nacho Duch. Sonsoles nos cuenta los vivido hasta ahora:
Ya estamos asimilando nuestra misión en Ecuador...
Desde el 19 de Febrero en que se nos presentó el Proyecto, lo estamos viviendo como un regalo maravilloso del Señor para toda la familia. Nos gusta compartir esta alegría con todo el mundo, aunque también nos hemos encontrado con personas, las menos, que nos llaman locos por llevar allí a nuestros hijos. Locos estaríamos si dijéramos "No" a una oportunidad de conocer en vivo y en directo la realidad de otro país muy diferente al nuestro, enriquecernos de sus valores y de aportar nuestro granito de arena. Ya no pensamos en otra cosa y nuestras ganas de hacerlo bien nos conduce a centrar nuestros pensamientos y nuestras acciones en llevar para allá todo lo bueno que sabemos. También estamos emocionados con el grupo que vamos a viajar.
Las dinámicas de trabajo que nos hizo Lluís Sierra en Sigüenza y el trabajo que preparó el Hermano José Luis Garrido, consiguieron que nos conociéramos un poco y que supiéramos lo que se espera de nosotros antes, durante y después de la misión. Compartir el carisma taboriniano hace que nos sintamos familia y que confiemos plenamente en el Espíritu que nos une. Gracias a todos desde aquí por vuestra confianza.
El fin de semana del 7 y 8 de Mayo tuvimos nuestra segunda reunión en Barcelona, con todo el grupo que va a viajar a Ecuador: Isa, Joan y el Hno. Efraín de Barcelona, Elena de Burgos, Raúl de Valladolid y José Luis, Cristina, Ignacio y Sonsoles de Madrid. A los niños, Nacho y Carla, los dejamos descansar en Madrid porque la agenda de trabajo iba a ser intensa. Destacar la buena acogida de los Hermanos que, como siempre, nos hicieron sentir como en casa, bueno mejor aun porque uno no está acostumbrado a que le agasajen tanto. El sábado rezamos los Laudes con la comunidad de Hermanos del Colegio de Barcelona. A continuación fuimos al despacho de Pastoral donde Lluís nos esperaba con su amplia sonrisa y con la tarea que nos tenía preparada para ese día: nos dio unos sobres. En uno estaban escritos una serie de nombres de personas y de sitios en los que debíamos estar a determinadas horas. En otro sobre destacaban unos adjetivos y unas frases que teníamos que relacionar con los sujetos del sobre anterior. También nos encasquetó tres cajas con casi 500 CDs que muy solícitos todos intentábamos acaparar y como "masocas" transportar todo el peso durante el recorrido por la ciudad hasta su destino que fue Gavà.
La primera cita fue en casa de "el Pera" un gran tipo que no me pregunten cuál es su nombre verdadero porque no lo sé. La acogida en su casa, entre los pelos de su gata Chichi y los chupitos de Coca Cola mientras contaba historias de Puyo y de los indígenas de la selva, fue muy cálida e interesante. Vimos muchas fotos y le hicimos muchas preguntas acerca de las costumbres, comidas, lenguaje, vestimenta, bebidas, insectos, animales de la selva, etc. El Pera lo sabe todo o casi todo, es como una enciclopedia viviente de Ecuador. Va allí todos los años... y este verano también nos visitará.
La segunda cita fue en el Colegio de los Hermanos de la Sagrada Familia de Gavà. Fuímos en metro y en tren, por supuesto con las cajitas que por fin entregamos en la portería. Nuestra misión allí era de trabajo para montar "La Torrada" que celebraban ese día. Llegamos cuando ya casi había terminado y lo que hicimos fue comer sentados en el suelo del patio, ayudar a recoger y cambiar impresiones con gente de Carumanda de Gavá y con los Hermanos de allí. ¡Qué alegría tan inmensa nos dio a los tres de Fraternidades Nazarenas ver al Hermano Anastasio!, ya muy recuperado de su operación y con su espíritu que hace vibrar a quien tiene al lado. Nos acompañó un rato camino de regreso a la estación de tren de Gavá. También estuvo con nosotros un rato Suset, hasta que vino el tren con destino a Barcelona. Ella nos contó su fabulosa experiencia en Puyo años antes, se emocionó al recordar a determinadas personas y niños de allí y nos dijo la gran suerte que teníamos de poder ir.
La tercera cita fue en un centro de inmigrantes en un barrio de Barcelona. Varias personas de Carumanda colaboran allí dando clase de español para extranjeros y de catalán. También organizan talleres y juegos para los hijos de los inmigrantes. El centro lo llevan las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, pero actualmente sólo hay tres monjas. Cada día lo dedican a una tarea: recogida de ropa, clasificación y reparto de la misma, entrevistas con las personas que van llegando, elaboración de las fichas de trabajo, entrevistas de seguimiento… Ese día como todos los sábados estaban preparando bolsas de comida con la ayuda de voluntarios. Cada bolsa contenía un poco de carne, otro poco de pescado, todo fresco pues se lo facilita el mercado, otro poco de fruta y verdura y paquetes de legumbres, pasta y arroz, que se lo proporciona Cruz Roja. En esa sala llena de voluntarios bien organizados y coordinados cada uno realizando su función empaquetando, cortando carne, cerrando bolsas, escuchábamos las explicaciones de la madre misionera. Recientemente había llegado de Angola, país en el que le había tocado sufrir la guerra y sus consecuencias de hambruna y minas anti-persona, pues estuvo durante ocho años. Con sus sencillas palabras nos contó como a una de las hermanas se le ocurrió montar este Centro de Acogida para Inmigrantes, al haberles cerrado el centro infantil que antes llevaban.
Nosotros ya nos sentíamos bastante miserables ante la generosidad de esas personas. La madre misionera nos explicó que antes de repartir las bolsas de comida se les reunía a todos en otra sala para orar juntos y comentar la Palabra de Dios. Nos invitó a compartir ese rato de oración y fue sobrecogedor: la participación fue grande tanto para ofrecerse a leer la fotocopia que ella repartió con las lecturas y canciones, como a la hora de interpretarlas y comunicar a todo el grupo lo que Jesús le pedía en ese momento. Había mucha gente procedente de los países más pobres de Sudamérica y de Europa del Este, también niños. Muchas mujeres se emocionaron al cantar a la Virgen, bien porque se acordaban de sus madres, bien porque se acordaban de sus cuatro o seis hijos dejados temporalmente en su país de origen hasta que encuentren un trabajo y un sitio donde poder vivir en Barcelona. Imaginaros las miradas tan tristes que vimos y la impotencia de no tener la varita mágica que les cambie el panorama. Con un nudo en el estómago nos despedimos de ellos para estar con algunos de sus niños que se encontraban en el jardín en el taller de arcilla con Gisela y Eva, de Carumanda. Pudimos conversar con ellos sobre sus manualidades, compartir sus juegos y sus risas. Salimos de allí que no cabíamos en nosotros mismos de todo lo que habíamos recibido. Ojalá algún día no muy lejano estemos dándolo todo como esas misioneras. Allí estaba Jesús, con los más pobres, con los más necesitados, con los niños…
La cuarta visita fue al estudio de grabación del Colegio Sagrada Familia de Barcelona. Allí pudimos deleitarnos escuchando las canciones del grupo Caliu. La mayoría de los temas eran sobre experiencias de cada componente del grupo en el tercer mundo. Quizá la canción con la que más nos identificamos en ese momento fue la que compuso Eva la noche anterior a su viaje y a la que luego le puso música Irene. Enhorabuena desde aquí por la calidad de vuestra música y de vuestro espíritu y por lo encantadores que sois.
Terminamos la tarde dando gracias a Dios y rezando las Vísperas con los Hermanos... en catalán (menos mal que lo teníamos por escrito). Una vez más pudimos comprobar la enorme capacidad de acogida (Geo), actitud de servicio (Hno. Luis Flores) y gran corazón (Hno. Gabriel) que siempre, como una familia, dispensan los Hermanos.
Después de la magnífica cena que nos habían preparado fuimos a casa de Lluís para conectarnos por videoconferencia con Kiko y Jenny en Ecuador. Saludamos uno por uno y nos informaron de primera mano, con su desbordante alegría y buen humor, sobre los Proyectos en Puyo y en Montalvo.
Hasta pronto:
Sonsoles Ceballos
El Proyecto Ecuador 2005 está en marcha... Ya conocemos al grupo de voluntarios que como cada año será el portador de la ayuda recaudada y que viajará hasta Ecuador a principios del mes de Julio, y también están definidos los distintos proyectos que se realizarán.
El grupo de voluntarios estará formado por Efraím González, Elena Cristóbal, Joan Moya, Isabel Antón, José Luis Martín, Cristina Letón, Raúl Cano, Ignacio Duch, Sonsoles Ceballos y Carla y Nacho Duch, a quienes se unirán nuestros voluntarios de laga duración Kilo y Jenny. El grupo ya ha empezado a trabajar a partir de la jornada de formación que tuvo lugar en Sigüenza en el mes de Febrero.
El proyecto de este año se centrará en la construcción de una casa para los maestros de Pucayacu, un poblado de la zona de Montalvo cerca de la comunidad de Bovera. La posibilidad de albergar en esta casa a tres maestros de forma permanente durante el curso escolar permitirá llevar a cabo una educación integral y adecuada de los niños de la zona. Durante las casi cuatro semanas que nuestros voluntarios pasarán en la zona, además de la construcción de la casa de los maestros, colaborarán en los arreglos de la casa de la misión, tendrán la oportunidad de convivir con las comunidades que rodean Montalvo, realizarán juegos con los niños, prepararán charlas formativas y atenderán a las peticiones que puedan surgir.
Durante dos semanas más, los voluntarios del proyecto de este año se encargarán del campamento con los niños de la calle que ya venimos realizando en los últimos años, y visitarán diversas comunidades y proyectos realizados en años anteriores.
Y no sólo esto. Con los fondos recaudados podremos además financiar otras necesidades cercanas como la construcción de un aula de formación en el barrio de Los Ángeles en Puyo.