Un año más un grupo de voluntarios de Carumanda, hemos pasado un mes y medio en Ecuador colaborando en un proyecto solidario. Ha sido una experiencia muy intensa y todavía tenemos que interiorizarla, pero sin duda ha merecido mucho la pena.
El 29 de junio José Manuel, Christian, Marta, Carmen, Víctor y el H. José María partíamos hacia Quito cargados de ilusión y sin saber muy bien lo que nos esperaba.
El proyecto de este año consistía en colaborar en la construcción de un centro de promoción de la mujer en la comunidad de Vencedores. En estos centros se organizan talleres de manualidades, con la idea de que puedan desarrollarse y colaborar económicamente para mantener a la familia.

Además hemos participado en las distintas actividades que lleva a cabo el Vicariato de Puyo: el campamento con niños de la calle; campamentos de monaguillos, visitas al centro de día de ancianos, etc. También organizamos unos talleres sobre autoestima en los distintos grupos de mujeres que visitamos.
Quizás suene un poco a tópico, pero es cierto que hemos recibido mucho más de lo que hemos dado. Nos llamó mucho la atención la gran acogida por parte de toda la gente allá donde fuéramos; aunque ellos tengan menos posesiones que nosotros, nos han enseñado realmente lo importante que es compartir. También nos han recordado la importancia de vivir todos juntos, en comunidad, hecho que aquí se nos olvida, acostumbrados a vivir todo con prisa e individualmente.
Pero esta no es una experiencia que se viva en solitario. Durante mes y medio los seis hemos creado una pequeña familia en la que el sentimiento de ayuda mutua y preocupación por el otro era una constante. Poco a poco nos hemos ido conociendo y dándonos cuenta de lo que cada cual podía aportar en mayor medida, supliendo las carencias de los demás. Conocerse a uno mismo es también una de las consecuencias de esta vivencia.

A pesar del cambio horario, del cansancio y de las picaduras de mosquito, creemos que este mes y medio nos ha marcado, ha cambiado nuestra forma de ver el mundo y nos ha enseñado a valorar muchísimo más todo lo que tenemos.
Por eso, si queréis hacer de este mundo un lugar un poquito mejor no dudéis en animaros a vivir esta experiencia. Os aseguramos que no os va a decepcionar. |